Préstamos personales y créditos al consumo, lacras de nuestra sociedad

La avaricia y la ausencia de principios morales de las entidades financieras, junto con la ignorancia de gran parte de los ciudadanos y la pasividad de las autoridades políticas, han hecho de los préstamos personales y los créditos al consumo una práctica habitual dentro de nuestro sistema económico, siendo una de las causas de la crisis financiera mundial y de la ruina de millones de personas.


Los préstamos personales o los créditos al consumo tienen la misma consideración que la adquisición de productos financiados o la utilización de tarjetas de crédito. Si alguien no tiene dinero suficiente para adquirir un producto, tiene la posibilidad de solicitar un crédito personal a un banco o sociedad financiera para poderlo comprar. Incluso el mismo establecimiento que se lo vende puede ofrecerle financiación facilitándole el pago a plazos a un determinado interés.


Este es uno de los mayores errores que podemos cometer como consumidores. Recurrir a financiación, sin tener dinero ahorrado, para adquirir productos que no son de primera necesidad, no es ni más ni menos que una irresponsabilidad por parte del consumidor. Si queremos hacer mejorar nuestra situación económica debemos evitar a toda costa los créditos al consumo.


Los defensores de esta práctica argumentan que permite disfrutar del producto antes de disponer del dinero necesario para adquirirlo. En realidad, quienes más disfrutan con este asunto y salen beneficiados son los vendedores y los que prestan la financiación. El consumidor que recurre a esta práctica, si ya de por sí se encontraba en una situación económica mediocre, no hace más que empeorarla.


Si una persona no dispone de dinero suficiente para adquirir todo lo que desea, solamente debe contemplar dos alternativas para afrontar esta situación: obtener más ingresos o conformarse sin esos productos. Si alguien no tiene dinero suficiente para comprarse un coche de 30.000 €, debería conformarse con comprar uno de segunda mano de 5.000 € antes de aumentar su asfixia económica.


Bajo mi punto de vista, la solicitud de préstamos personales o créditos al consumo por parte de un particular solamente puede estar justificada por alguna de las razones siguientes:

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  • Si tenemos dinero ahorrado o activos que nos están proporcionando mayor rentabilidad que los intereses que debemos pagar por la obtención del crédito. En este caso, está justificada la utilización del crédito para el consumo y así mantener nuestros ahorros invertidos.
  • Si el crédito está destinado a la inversión, adquisición de activos de cualquier índole, apertura de un negocio, ejecución de un proyecto, etc., de los cuales se prevea obtener un beneficio mayor que los intereses que deben pagarse por la obtención del crédito. En estos casos se debe analizar cuidadosamente la operación, puesto que si los resultados no son los esperados, las consecuencias pueden ser nefastas.
  • En casos límite, por motivos de causa mayor o primera necesidad.
Existe un caso particular, que es el de la vivienda, que merece ser desarrollado en un artículo aparte.

2 comentarios:

  1. Gracias, esto debiera difundirse universalmente.

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